Ni el portazo de Zaplana ni el de Acebes, ni las esperpénticas apariciones con lamentable declaración incluída de ése que con los años empeora hasta lo peor de sí mismo -si eso fuera posible-, han logrado sacarme del letargo que esta gente me inspira.
Dice para estos desafectos Silvio Rodríguez:
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve...
Si tus amigos no te dicen que la luz está encendida, ¿son tus amigos?
Si no ves la luz encendida y vas de listo, ¿lo eres?
Ufff... se va tanta gente buena... el problema es que a éstos ni el diablo los quiere... -decía mi abuela-.
Genista
Quién te ha visto y quién te ve.
Por el tono y la media sonrisa ya sabíamos que mentías.
¡Coñazo!, tú sí que eres un coñazo.















